¿Cómo separar lo que era yo misma, la de los primeros días, de lo eras tú en aquellos tiempos? ¿Cómo desenredar la madeja de lo que se volviera con los años un nudo de cables de acero? ... ¿Cuando se operó el milagro y perdimos nuestras respectivas y muy particulares identidades?
Si pienso en ti, se que eres yo, si trato de encontrarme se que eres tú. Por eso tu estas aquí y yo no te voy a buscar. Se que nuestra comunión nos une y mientras no se desintegre el planeta ni el gran cosmos, estaremos juntos.
Escribir sobre Siqueiros es penetrar en la más tupida de las selvas abriéndose camino a puntra de machetes... Es descubrir la química y todos los elementos del ser amado; advertir su agilidad mental, la enorme capacidad creativa de su cerebro que rige persistente y cordinadamente todas sus acciones. Su temperamento apasionado y explosivo por todo el caudal de sus emociones, sin embargo un temperamento que raras veces marcha a la deriva, a tiempo lo ha de frenar en las circunstancias más comprometedoras. Yo lo he visto en momentos de verdadero peligro, actuar con gran control sobre sí mismo y serenar a las personas que lo acompañan. Están equivocados los que piensan que la pasión lo guía y lo agita sobre todas las cosas. Tiene de sobra motivos para discutir y para pelear. Su sitio está en la vanguardia política y estética, y en consecuencia es fogoso y polémico. Ha construido para el mañana. Las sociedades futuras tomarán mucho del acervo que ha dejado.
Angélica Arenal. Páginas sueltas con Siqueiros 1979